miércoles, 11 de enero de 2012

desde las rocosas III

el teléfono sonaba sin parar. era una manía no cogerlo. en realidad atendemos las llamadas por la sorpresa tecnológica, no porque nos interese hablar. aunque existe el vicio. me arropo con la música de michael nyman y oigo de fondo el sonido de estas teclitas de mentira. tan de mentira son que la barra espaciadora a veces es una eme, para sorpresa de las palabras, que de repente se ven unidas sin ellas quererlo. dos palabras unidas es una putada para ambas. pierden su estatus y no ganan nada. son un error.

los días pasan aquí con mucho ajetreo. movimiento para nada. para gastar combustible, tal vez. los coches son buenos. hubo un tiempo en el que eran un disparate pero ahora son buenos. eso creemos.

thomas empeora. se le ha ocurrido que puede sacarse ideas de la cabeza con pequeños pinchazos. quiere agujas pero no tenemos. suspira pormagujas de drenaje (ya se coló una eme espaciadora). dice que clavadas en la cabeza posibilitarían la salida de las ideas que nos incomodan, en una especie de vaciado terapeútico. esas ideas incómodas nosotros, toda la vida, nos las hemos tragado, o las hemos gritado. pero thomas se empeña en esta gilipollez.

vuelve a ser tarde.

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