sábado, 18 de febrero de 2012

DlR XIV. los espías


a thomas le dejó una novia por otro que escribía mejor. eso le mató. estuvo mucho tiempo con la mirada perdida. las palabras no le habían servido. las palabras, que lo son todo, le habían dejado tirado en la cuneta. el umbral de sensibilidad: dónde está ese puto monstruo? así que esa novia finita y fea que le volvía loco se fue con otro que escribía mejor. ahí comenzó la nueva cadencia de sus pasos, la que hoy conocemos.

a las dos de la madrugada nos dijeron algo que ya no recuerdo.

los afectos que se reparten, que indisimuladamente viajan con la radio puesta, escuchando cualquier canción; los afectos de la espera, los que dejan un día de lluvia como una buena noticia, los que facilitan las cosas a la naturaleza; los afectos sellados, los que esperan en cualquier lugar; esos afectos, aquí, en las rocosas, nos mantienen. sostienen nuestros pasos y nos hacen sonreir. mi último hallazgo es que aquí venimos todos los que un día fuimos espías y no pudimos aguantar el peso de tanta información.

ha venido el chico del tiempo a preguntarme que por qué escribo. para perderte de vista, le digo. se mosquea. pero siempre es así. las preguntas impertinentes necesitan respuestas bordes. un poquito de ácido sobre la estupidez. es la única manera de alejarlos, a pesar de que vuelven una y otra vez. a este le aguantamos porque se acerca el deshielo, el momento en el que desaparezca tanta nieve y aparezcan los muertos. el chico del tiempo tiene todo anotado. todos sus nombres.

3 comentarios:

  1. brutalmente bueno. a ver:
    los afectos compactan, sostienen y dan sentido. el gran ingrediente de la lasagna. afecto-dirección-sentido.
    desde luego espías. espías que a veces no pueden ya espiar. espías con bolsas del súper en las manos, bolsas pesadas, imposible seguir así, con peso en los brazos, peso en los párpados de sueño acumulado y la cabeza. la cabeza a veces te la trepanan y te van echando maizena que te la espesa y se te hacen grumos y es difícil ser in espía con el cerebro grumoso.

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  2. Este es de mesita de noche, para cada mañana, con un vaso de agua helada.

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  3. El chico del tiempo saca el Vicent que hay en mi.

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