domingo, 29 de julio de 2012

la bala

son las dos de la mañana. es la primera vez que pongo una hora contraria a las rocosas pero hoy es necesario. tal vez a esta hora, ayer, estaba soñando con una bala en mi estómago. había cargado una pistola antigua, de esas que manejaban los piratas. obviamente no sé por qué la cargaba. mi vecino de arriba, que tampoco sé quién es, me advertía del peligro. me decía que cogiese una moderna. bueno, creo que esto lo acabo de inventar, pero algo me decía. lo siguiente que ocurre es que subo a un autobús, se me dispara la pistola y la bala se me mete en el estómago. esa escena la veo desde fuera del sueño. pero luego me miro y tengo la bala. decido que me da igual, que puedo vivir con ella ahí, aunque luego pienso que no, que voy a morir, y me agobia pensar que moriré pronto, aunque no hay sangre; no me estoy desangrando. pienso que lo mejor es coger un taxi pero no hay taxis. hay un friki en moto taxi. le llamo, me subo. ahora creo que sí hay sangre. aún no ha manchado la camisa, pero noto la bala y me imagino la sangre. le digo que me lleve al ramón y cajal e inmediatamente pienso que está muy lejos. mejor llévame al que hay al lado de moncloa. vivo ese momento imaginando la mirada de admiración de los médicos: un tipo que va con una bala así tan tranquilo porque sabe que si no se la quitan puede morir. voy orgulloso de la situación y un poco acojonado también.

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