domingo, 19 de agosto de 2012

el barco

I. justo cuando había acabado la operación escarbar, tirar, tapar, me acerqué y le dije: quería saludarle porque nunca he tenido la ocasión de conocer a alguien que deja en la playa las colillas que luego me encuentro. me miró y le sostuve la mirada. creo que en la voz me notó que estaba nervioso. me dijo: tranquilo, no volveré a tirarla. y ahí se quedó la colilla.

II. las primeras preguntas son jodidas. por ejemplo, cuando la cajera te dice: quiere bolsa? ahí está todo.
si el primer día, en casa ajena, dices que te gusta la comida x por agradar la has cagado porque deberás comerla con gusto fingido cada vez que te la pongan, y te la volverán a poner porque creen que te gusta.
si un día dices: pues no, es que no me gusta, la cagada es doble porque admites la mentira y todo lo que de ello se deriva.
pero si el primer día de estar en casa ajena dices que no te gusta esa comida estás claramente haciendo un feo al anfitrión. te aseguras el futuro pero cagas el presente. ese, y no otro, es el principal problema de estar en casa ajena.

III. sin sabe cómo ni por qué. bueno, sí lo sé.

IV. a veces el barco quiere que le entre agua, pero como es un barco usa las vías de drenaje. entra el agua, sale el agua, pero el barco, a veces, querría bajar, querría llenarse de agua e ir para abajo. y a tomar por culo. sin embargo le ves de lejos y el cabrón va navegando, con ese mástil erguido, como si quisiera navegar mejor que nadie. el barco.

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