lunes, 24 de mayo de 2010

la carta de chico mas

Después de grabar hoy, cuando los chicos salían a comer, le he llamado:

-Chico!
-hey, nico...
-mira, voy a escribir en mi blog vuestros perfiles. puedo publicar tu carta?
-la carta con mi historia?
-sí
-sí, no hay problema
-gracias


Cortita y al pie, decía mi padre Jorge Mas. Se la pedía a mi hermano Daniel, además jugaban mi hermano Jorge, los primos Daniel y Carlos. Sólo papá debutó en forma profesional. Yo con pocos años me inicié en la U de Chile en las divisiones inferiores. Era papá quien me llevaba a los entrenamientos y a los partidos. El sueño de mis padres y el mío era que yo fuera profesional, y poder ayudar a mi familia. Jorge, el hermano mayor, estaba casado y Leonardo estudiando.
Un día, en un entrenamiento, yo con poco más de 12 años, me dicen que en casa pasó un accidente, ocurrió un hecho que me afectó mucho, fallecía mi mamá por violencia de género, a manos de papá.
Él estaba detenido y todos los meses recibía sus cartas dándome aliento y que no dejara por nada el fútbol, cartas que leía con mucha pena, por mamá y por él. Nunca fui a verle. Al año de estar detenido fallece mientras dormía. Lo último que dijo el día anterior “que Cristian no deje el fútbol”. Nunca yo me perdono no haber ido a verle. Leonardo y yo nos fuimos a vivir con Jorge, mi hermano mayor, y su familia. Fue él quien tuvo que sacar la familia adelante, con mucho sacrificio.
El abuelo empezó a llevarme a los entrenamientos y partidos. El fútbol permitió que me evadiera de los hechos vividos en la familia. Al año siguiente el abuelo es internado. Me llama a su lado. Me dice que mamá y papá le dijeron que cumpliera mi sueño, que ellos me apoyarían. Fallece mi abuelo y vuelta a empezar. Cada año pasaba algo grave. Bueno, este año no fue así. Al terminar el mismo fui llamado a la selección, año 2006. En el último entrenamiento previo al clásico con el Colo Colo me fracturo de tibia. 7 meses parado. Regresé al campo de fútbol al terminar la temporada. Quedaban dos fechas. Juego los dos partidos y de vuelta me llaman a la selección, con jugadores dos años más que mi edad. Envían un fax a la Universidad de Chile pidiéndome que asista a los entrenamientos de la selección y el entrenador Cristian Romero no autoriza que yo sea convocado argumentando que me falta entrenamiento. Fue un palo fuerte pero yo estaba dispuesto a demostrar que podía estar en ese grupo selecto de jugadores. El entrenador me fue quitando minutos y partidos hasta terminar el año en el banco. En ese momento empiezo a echar de menos a mis padres y al abuelo. Fue mi peor año futbolístico.
Jorge empieza a tener problemas con llevar la casa adelante y se mete en problemas. La justicia lo detiene por espacio de 5 meses. Eso afecta a todos. Mi mente está a 1000. Lo único que busco es poder firmar un contrato profesional para poder ayudar a mis hermanos. Leonardo estudia arquitectura. Todo se nos pone cuesta arriba. Yo converso con el DT, quien me manifiesta que tendré pocos minutos: “hay dos jugadores mayores en tu misma posición”. Me desvinculo de la U de Chile y me traslado a Viña del Mar a entrenar con Everton (equipo de 1ª A). Tras poco más de dos meses y terminada la pretemporada recibo un llamado de España de un primo que me consigue contactarme con un equipo de cuarta división, donde podría firmar mi primer contrato profesional. No lo pensé dos veces. Dejé Viña y a Madrid, a triunfar en la madre patria y en Europa. Y aquí la fría realidad. El presidente ya no estaba (perdía las elecciones), el club no tenía dinero. Lo único que podía hacer era entrenar a jugadores pequeños para recibir 200 euros y jugar con el juvenil. Con lo poco que ganaba sobrevivía. Como si fuera poco fallece mi abuela. Tras un año de sueños rotos, lo único importante fue la experiencia de haber vivido y jugado en España. No firmé un contrato profesional, no pude ayudar a mi familia y durante un año fui ilegal.
Regreso a Chile fuera de temporada (con el libro de pases cerrado), y a esperar el próximo año para buscar un club, pero jugué con una selección de una comuna en un torneo que dura varios meses, donde fui elegido mejor jugador. Empieza el 2010. No puedo concretar un equipo ni de 1ª ni de segunda. En estos momentos estoy entrenando con un equipo de tercera y esperando mi revancha, porque soy un hombre de palabra y las promesas a mis padres las voy a cumplir, en cualquier liga.
Soy consciente de que existen muchos jugadores de fútbol, pero los palos que me da la vida no me derrotan. Estoy escribiendo estas líneas unos días después del seísmo en Chile. Todos los días hay réplicas grado 7, 6, 5, 4… tampoco me dan temos. Mientras escribo estas líneas se mueve todo. Yo… sereno… ya pasará y seguiré adelante. Mis metas están intactas (Leonardo terminó su carrera, él ya es profesional, sólo falto yo)

7 comentarios:

  1. Increíble todo lo que ha pasado y la buena cara que tiene siempre. Si se lo ha propuesto así, llegará a cumplir su sueño.

    Playcuatro es una bendición.

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  2. Mucha suerte para este chaval, se lo merece.

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  3. Hay muchas maneras de interpretar esta historia...si concretamos, nos quedamos con dos líneas: la negativa (pobrecito), la positiva. Me quedo con esta última. Siempre admiré el afán de superación de personas como Chico Más. Y mi admiración hacía ellos hace que aprenda y que a cada minuto le dé el valor de irrepetible que tiene. Guaranna

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  4. Jolín qué historia; ya me impresionó en cracks, pero escrita aún impresiona más. El fútbol le recompensará. Seguro.

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