viernes, 30 de octubre de 2026

led zeppelin

 I. recuerdo. me subía a la habitación del chico. no había nadie en la casa. yo era el estudiante de acogida. el padre era camionero. no estaba nunca en casa. el chico mayor jugaba al criquet. no estaba nunca en casa. la madre no sé lo que hacía. cuando me quedaba solo subía a la habitación. buscaba el disco de led zeppelin y lo ponía. era el album de stair way to heaven. fue la primera vez que puse un disco encima del plato. jugueteaba con la aguja como lo había visto hacer en casa de algún amigo. yo no tenía tocadiscos. en mi casa no había. no se escuchaba música en mi casa. ponía stair way to heaven. me quedaba cerca de la puerta por si llegaba alguien, luego peinaba la moqueta para quitar las huellas. por si acaso. ahora veo el video del hall of fame a led zeppelin con ese tamazo. está obama. están ellos en el palco. el hijo de bonham en la batería. y para replicar la voz de robert plant han llevado dos secciones de gospel. eso era zeppelin. eso era la escalera de la casa de bournemouth. el puto león semental robert plant, con la camisa abierta.

joder!


II. no puede ser. esta semana el pequeño me dice que mami me ha contado lo de la navidad. el mayor dice que con lo que tiene que pagar de impuestos no le merece la pena trabajar. qué cojones! estoy en medio. siempre en medio. como guardiola en el centro del campo. pero no tengo a quién pasarle el balón

domingo, 25 de octubre de 2026

ángel de la guarda

I. ángel de la guarda, dulce compañía, p. ha escrito un libro. ha publicado un libro. tal especial!. una maquinaria de constancia, un metrónomo vital. con las fotos de las zapatillas. adiós saucony hola asics. un ejercicio visual de reflejar, de imprimir la acción diaria, el movimiento, lo físico, la seguridad a la que nos agarramos en las rutinas. las anotaciones. buff. con una luz que ilumina todo desde las páginas centrales, el homenaje a la naturaleza. bravo, p. 

II. estoy durmiendo en el suelo para que no me duela la espalda por las mañanas. es una vieja leyenda. verdadera. la espalda, fenomenal. no tan bien todas las articulaciones que pegan contra las dos colchonetas de yoga.

III. hay tormentas alrededor. tormentas de larga duración. podemos hacer algo? no estoy debajo, estoy al lado. ese es el tema.


jueves, 27 de agosto de 2026

déjame

I. estábamos hablando no sé por qué de ciclistas antiguos, y la mujer le dijo: me preocupa tu memoria, es que no te acuerdas de nada! - él contestó: déjame que me acuerde de lo que yo quiera!

II. me contó lo de su hermano. vio el charco de sangre y se desmayó. había oído los gritos de los vecinos. había salido. había escuchado un niño con una bicicleta. había escuchado el camión. había oído la ambulancia. cuando él salió había mucha gente arremolinada. se desmayó. era su hermano. él tenía 9 y el hermano 11 años. me lo contó de tal manera que parecía que hubiera sucedido hacía unas semanas. pero han pasado más de cincuenta años de eso.

III. le doy vueltas a la salud, a que todo funcione más o menos correctamente. al castigo.

IV. su amiga llegó y comenzó a preguntar cosas con la velocidad que ampara el querer ponerte al día. como si una vez puestos al día ya se pudiera comenzar a hablar de otras cosas. tal vez de otras personas.  enseguida dio con el conflicto. y entonces ya no hubo prisa por ponerse al día sino por resolver el problema. el problema se resolverá fácilmente en un tiempo razonable, dije. y añadí: si lo queremos resolver ahora será la guerra. eso hizo aparecer el invierno.

V. suficiente por hoy

viernes, 10 de julio de 2026

el avión

 tenía el avión en mis manos. el vuelo había terminado. estábamos ya en el aeropuerto. al sobrevolar madrid yo estaba en la cabina de los pilotos, al descubierto, sin techo, agarrado a los cojines para no caerme y para protegerme de alguna manera del viento. cuando el piloto picó hacia abajo yo miré atrás. estaban mis padres pero no veía ni a mis hijos ni a R. tampoco podía hacer mucho porque no me podía mover del sitio, pero de alguna manera conseguí llegar a las bodegas. había más gente, y allí fue donde me hice con el avión, una especie de maqueta gigante. aparecí con ella en la terminar y vi a R que desembarcaba. me miró. no creí que me estuviese reprochando nada pero tampoco estaba contenta. días atrás me había vuelto a repetir aquello de "no estás aquí". y ahora yo aparecía con el avión en la terminal sin poder entrar en cabina a por mis cosas. es importante que sepáis que el avión que llevaba bajo el brazo era el mismo que en el que habíamos aterrizado. 

domingo, 14 de junio de 2026

otra de tenis

 cuando cambié de lado en la pista vi que toda la línea de fondo estaba machacada. mucho más que en el otro lado. las pisadas, las bolas, las lluvias, las horas de juego; todo hace que la línea de fondo vaya quedando un poco más elevada que la propia pista. en realidad es el suelo lo que se hunde. a mi me gusta caminar por la pista fijándome en las irregularidades. a veces la tierra está bien distribuida, a veces hay calvas y asoma una especie de hormigón base. lo miro porque ahí es donde bota la bola, donde todo puede cambiar drásticamente.  ya has visto cómo viene: la velocidad, la dirección, la parábola... sí, pero aún debe botar. y va a ser de manera irregular. es la antesala del fracaso. cuando vi todo aquel desastre en el fondo, baches de hormigón, piedrecitas sobresaliendo... dije: joder, cómo voy a jugar aquí! habrá que seguir destrozando esto. recordé que ya había perdido mi saque y que la mañana se iba a complicar.

en la pista de al lado uno de los cuatro septuagenarios repasaba con una escoba todas las líneas, buscaba entre la tierra la loseta blanca, y cepillaba hasta hacerla relucir. esos partidos se juegan durante horas, con los cuatro ocupando posicionalmente toda la superficie que pueden. saben que casi no se moverán y que más vale tener una estrategia mental de ocupación. la bola debe completar una trayectoria que sea abarcada por sus raquetas. y si toca línea debe estar clara la marca porque los cuatro acudirán a una deliberación larga. un día el partido era mixto, y una de las señoras, mientras su compañero repasaba las líneas dijo: no ha barrido nada en su vida y mírale ahora, con la escoba en la mano.

debo ir a infiltrarme otra vez. la espalda se ha comido ya todo el analgésico que le metieron hace 10 meses.

domingo, 19 de abril de 2026

la piscina

 La piscina ahora es un foco de peligro y miedo. como en el libro de juanma gil aquellos pozos de almería. entonces me agarro a mi madre limpiando la casa y yo con la bicicleta en la calle. me agarro a esa situación ineludible. no podía darse de otra manera. ni mi madre podía dejar de estar limpiando la casa ni yo podía estar en otra situación. aquel día me abrí la cabeza pero hoy tengo 56 años. los tengo porque mi madre bajó corriendo, tapó la brecha como pudo y se las arregló para llegar a un hospital. me cosieron la frente de arriba a abajo. 14 puntos. les estoy oyendo jugar junto a la piscina. están diciendo que van a batir el record de pasos. y yo subo a hacer la habitación.


jueves, 19 de marzo de 2026

la carretera del atasco

 me estoy acostumbrando a la carretera del atasco, la que pasa al lado del puerto, de las grúas iluminadas, de los barcos-estos-hotel, con las ventanitas también iluminadas. hoy se podía circular a una velocidad razonable, 30, 40 km/h y venía escuchando a love of lesbian (el pequeño les llama love of bestian) y todo me parecía una maravilla. todo lo estropean los putos radares, inactivos siempre por los atascos, y amenazantes cuando empieza el movimiento. radares por todos los lados, luminosos de velocidad máxima. no sé quién inventó todo esto. nosotros. somos nosotros. vale, pero aquí se hace todo más evidente. el afán por cazar la multa. en la ciudad iba siguiendo las indicaciones de los mapas de google y de repente me vi en un carril sólo para taxis y autobuses. enseguida imaginé que venía un policía y yo le decía: me he equivocado! ha sido un error! lo entiendes? me he equivocado! me salvó que el tráfico comenzó a moverse pero ya iba con el cabreo encima. y entonces sonó el poeta halley y aquello no paró de moverse y fue el inicio de algo aparentemente bonito. me gusta más esta carretera de salida que de entrada. me recuerda cuando era reportero y le pedía al taxi que fuera rápido hacia el aeropuerto para coger el primer puente aéreo. y el taxista podía correr, vaya si podía. llegábamos en 7 minutos. guau! cambiaba de carril como un loco, enseguida aparecían los carteles del aeropuerto. gracias por la velocidad, gracias por decirme que fuera rápido. y yo: gracias. por esa carretera salgo ahora de la jaula y voy a casa.