tenía el avión en mis manos. el vuelo había terminado. estábamos ya en el aeropuerto. al sobrevolar madrid yo estaba en la cabina de los pilotos, al descubierto, sin techo, agarrado a los cojines para no caerme y para protegerme de alguna manera del viento. cuando el piloto picó hacia abajo yo miré atrás. estaban mis padres pero no veía ni a mis hijos ni a R. tampoco podía hacer mucho porque no me podía mover del sitio, pero de alguna manera conseguí llegar a las bodegas. había más gente, y allí fue donde me hice con el avión, una especie de maqueta gigante. aparecí con ella en la terminar y vi a R que desembarcaba. me miró. no creí que me estuviese reprochando nada pero tampoco estaba contenta. días atrás me había vuelto a repetir aquello de "no estás aquí". y ahora yo aparecía con el avión en la terminal sin poder entrar en cabina a por mis cosas. es importante que sepáis que el avión que llevaba bajo el brazo era el mismo que en el que habíamos aterrizado.
viernes, 10 de julio de 2026
domingo, 14 de junio de 2026
otra de tenis
cuando cambié de lado en la pista vi que toda la línea de fondo estaba machacada. mucho más que en el otro lado. las pisadas, las bolas, las lluvias, las horas de juego; todo hace que la línea de fondo vaya quedando un poco más elevada que la propia pista. en realidad es el suelo lo que se hunde. a mi me gusta caminar por la pista fijándome en las irregularidades. a veces la tierra está bien distribuida, a veces hay calvas y asoma una especie de hormigón base. lo miro porque ahí es donde bota la bola, donde todo puede cambiar drásticamente. ya has visto cómo viene: la velocidad, la dirección, la parábola... sí, pero aún debe botar. y va a ser de manera irregular. es la antesala del fracaso. cuando vi todo aquel desastre en el fondo, baches de hormigón, piedrecitas sobresaliendo... dije: joder, cómo voy a jugar aquí! habrá que seguir destrozando esto. recordé que ya había perdido mi saque y que la mañana se iba a complicar.
en la pista de al lado uno de los cuatro septuagenarios repasaba con una escoba todas las líneas, buscaba entre la tierra la loseta blanca, y cepillaba hasta hacerla relucir. esos partidos se juegan durante horas, con los cuatro ocupando posicionalmente toda la superficie que pueden. saben que casi no se moverán y que más vale tener una estrategia mental de ocupación. la bola debe completar una trayectoria que sea abarcada por sus raquetas. y si toca línea debe estar clara la marca porque los cuatro acudirán a una deliberación larga. un día el partido era mixto, y una de las señoras, mientras su compañero repasaba las líneas dijo: no ha barrido nada en su vida y mírale ahora, con la escoba en la mano.
debo ir a infiltrarme otra vez. la espalda se ha comido ya todo el analgésico que le metieron hace 10 meses.
domingo, 19 de abril de 2026
la piscina
La piscina ahora es un foco de peligro y miedo. como en el libro de juanma gil aquellos pozos de almería. entonces me agarro a mi madre limpiando la casa y yo con la bicicleta en la calle. me agarro a esa situación ineludible. no podía darse de otra manera. ni mi madre podía dejar de estar limpiando la casa ni yo podía estar en otra situación. aquel día me abrí la cabeza pero hoy tengo 56 años. los tengo porque mi madre bajó corriendo, tapó la brecha como pudo y se las arregló para llegar a un hospital. me cosieron la frente de arriba a abajo. 14 puntos. les estoy oyendo jugar junto a la piscina. están diciendo que van a batir el record de pasos. y yo subo a hacer la habitación.
jueves, 19 de marzo de 2026
la carretera del atasco
me estoy acostumbrando a la carretera del atasco, la que pasa al lado del puerto, de las grúas iluminadas, de los barcos-estos-hotel, con las ventanitas también iluminadas. hoy se podía circular a una velocidad razonable, 30, 40 km/h y venía escuchando a love of lesbian (el pequeño les llama love of bestian) y todo me parecía una maravilla. todo lo estropean los putos radares, inactivos siempre por los atascos, y amenazantes cuando empieza el movimiento. radares por todos los lados, luminosos de velocidad máxima. no sé quién inventó todo esto. nosotros. somos nosotros. vale, pero aquí se hace todo más evidente. el afán por cazar la multa. en la ciudad iba siguiendo las indicaciones de los mapas de google y de repente me vi en un carril sólo para taxis y autobuses. enseguida imaginé que venía un policía y yo le decía: me he equivocado! ha sido un error! lo entiendes? me he equivocado! me salvó que el tráfico comenzó a moverse pero ya iba con el cabreo encima. y entonces sonó el poeta halley y aquello no paró de moverse y fue el inicio de algo aparentemente bonito. me gusta más esta carretera de salida que de entrada. me recuerda cuando era reportero y le pedía al taxi que fuera rápido hacia el aeropuerto para coger el primer puente aéreo. y el taxista podía correr, vaya si podía. llegábamos en 7 minutos. guau! cambiaba de carril como un loco, enseguida aparecían los carteles del aeropuerto. gracias por la velocidad, gracias por decirme que fuera rápido. y yo: gracias. por esa carretera salgo ahora de la jaula y voy a casa.
domingo, 8 de febrero de 2026
la gorra de audi
estaba la madre de la esquiadora agarrada a la barandilla de la primera fila. con su gorra premium de los cuatro aros de audi. curiosamente estaba sola. sola, con las manos juntas en oración, siguiendo las rotaciones de las rodillas de su hija en las palas del descenso de cortina. la hija cada vez más rápido, los hombros y los codos acomodándose en cada una de las puertas, las piernas sujetando el cuerpo. cada vez más rápido. cada vez más cerca dela medalla. poco antes lindsey vonn había salido en helicóptero rumbo al hospital. en las clasificatorias, con el ligamento cruzado de la rodilla izquierda roto, había conseguido el tercer mejor tiempo. pero en la bajada final en el segundo salto, su bastón derecho tocó la puerta, salió descompensada y aún no se sabe qué se ha dañado ni qué tipo de destrozo lleva en el cuerpo. claro. era lícito intentarlo. sólo con haber completado la bajada hubiera sido portada. ahora lo es el saco rojo enganchado al helicóptero. y siempre la pregunta: ¿nadie le dijo: cuidado.? ¿nadie le dijo: así no puedes competir.? cuál es el límite entre el deseo, la voluntad y lo racional. por qué nos permitimos hacer cosas sabiendo que el resultado nos puede dejar mucho peor de lo que estábamos. por qué vamos al incendio, como en la novela de richard ford.
domingo, 25 de enero de 2026
majareta
pd. es verdad, me dio un vuelco al corazón cuando pasé aquella página.
viernes, 28 de noviembre de 2025
sanz
debajo de la arena hay una línea. la línea no es fuego, ni hielo, pero despide. la línea es en sí misma un peligro. luego rompí la raqueta. sin motivo aparente, sólo un smash a la red. de repente me vi allí con la raqueta rota. puse a alejandro sanz. otra herida. no recordaba que ese disco llegase tan lejos
