domingo, 8 de febrero de 2026

la gorra de audi

 estaba la madre de la esquiadora agarrada a la barandilla de la primera fila. con su gorra premium de los cuatro aros de audi. curiosamente estaba sola. sola, con las manos juntas en oración, siguiendo las rotaciones de las rodillas de su hija en las palas del descenso de cortina. la hija cada vez más rápido, los hombros y los codos acomodándose en cada una de las puertas, las piernas sujetando el cuerpo. cada vez más rápido. cada vez más cerca dela medalla. poco antes lindsey vonn había salido en helicóptero rumbo al hospital. en las clasificatorias, con el ligamento cruzado de la rodilla izquierda roto, había conseguido el tercer mejor tiempo. pero en la bajada final en el segundo salto, su bastón derecho tocó la puerta, salió descompensada y aún no se sabe qué se ha dañado ni qué tipo de destrozo lleva en el cuerpo. claro. era lícito intentarlo. sólo con haber completado la bajada hubiera sido portada. ahora lo es el saco rojo enganchado al helicóptero. y siempre la pregunta:  ¿nadie le dijo: cuidado.? ¿nadie le dijo: así no puedes competir.? cuál es el límite entre el deseo, la voluntad y lo racional. por qué nos permitimos hacer cosas sabiendo que el resultado nos puede dejar mucho peor de lo que estábamos. por qué vamos al incendio, como en la novela de richard ford.