miércoles, 17 de octubre de 2012

de repente, wilco

I. no sé en qué momento cambió todo; no sé en qué paso de canción, pero de repente las guitarras comenzaron a tener otra energía. estaba siendo un coñazo el concierto, una cosita plana, de virtuosos, de mira cuántas notas doy en medio segundo y mira qué mierda de sonido hay que ni voy a cantar bien. canción, canción, canción, impossible germany como una cosa cualquiera, y bueno, ya sabemos todos que ese guitarrista es la polla. y de repente todo se volvió más contundente, como si la electricidad hubiera decidido vivir por su cuenta. seis músicazos poniendo sus cuatro guitarras en fila, con una batería poderosísima y un teclista soberbio. rock en una secuencia que te llevaba a rem, a kings of lion y a van morrison. un grupazo. guitarras melancólicas y guitarras furiosas. más guitarras. y más caña. mucha. hasta reventar. de repente, wilco.

II. no puedo dejar de mirar las fotos del endeavour en las calles de los angeles, saludado por la gente, que alargaba su brazos hacia el transbordador como quien quiere tocar al santo. y el transbordador camino del hangar. a su cementerio. al museo. nuestros sueños por el asfalto, con el morro lijado por las re-entradas. casi inerte, entre semáforos con las luces dadas. y las cinco turbinas secas.

III. intuición vs pensamiento frontal. y ya.


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