me estoy acostumbrando a la carretera del atasco, la que pasa al lado del puerto, de las grúas iluminadas, de los barcos-estos-hotel, con las ventanitas también iluminadas. hoy se podía circular a una velocidad razonable, 30, 40 km/h y venía escuchando a love of lesbian (el pequeño les llama love of bestian) y todo me parecía una maravilla. todo lo estropean los putos radares, inactivos siempre por los atascos, y amenazantes cuando empieza el movimiento. radares por todos los lados, luminosos de velocidad máxima. no sé quién inventó todo esto. nosotros. somos nosotros. vale, pero aquí se hace todo más evidente. el afán por cazar la multa. en la ciudad iba siguiendo las indicaciones de los mapas de google y de repente me vi en un carril sólo para taxis y autobuses. enseguida imaginé que venía un policía y yo le decía: me he equivocado! ha sido un error! lo entiendes? me he equivocado! me salvó que el tráfico comenzó a moverse pero ya iba con el cabreo encima. y entonces sonó el poeta halley y aquello no paró de moverse y fue el inicio de algo aparentemente bonito. me gusta más esta carretera de salida que de entrada. me recuerda cuando era reportero y le pedía al taxi que fuera rápido hacia el aeropuerto para coger el primer puente aéreo. y el taxista podía correr, vaya si podía. llegábamos en 7 minutos. guau! cambiaba de carril como un loco, enseguida aparecían los carteles del aeropuerto. gracias por la velocidad, gracias por decirme que fuera rápido. y yo: gracias. por esa carretera salgo ahora de la jaula y voy a casa.
jueves, 19 de marzo de 2026
la carretera del atasco
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