martes, 20 de mayo de 2014

the stratosphere

cuando estuve en las vegas lo primero que me llamó la atención fue esa torre, coronada por una aguja. the stratosphere. era un pirulí gigante. la base del platillo tenía una montaña rusa que incluía una caída al vacío. y en la plarte de la aguja había una lanzadera. the stratosphere. yo giro la cabeza rápido y me mareo. subo a un avión y me mareo. en tren no puedo viajar en sentido contrario a la marcha. pero aquello estaba allí y fui. pagué la entrada. 10 dólares. o 12. no me acuerdo. fue hace tiempo. llegué arriba y se veía toda la ciudad. se veía the strip. se veía el desierto. y estaba toda esa gente que se subía en la lanzadera con la sonrisa de pánico. cuando me llegó el turno le dije al hombre: hay alguna manera de bajar de aquí? no quiero subir. me miró raro y dijo: man!, it´s only three seconds up there! - no me importa, no quiero subir. - ok, pero va a perder los 12 dólares. o los 10. no me acuerdo. -ya, pero no quiero subir. me abrió la portezuela y cogí el ascensor hacia abajo.

desde la piscina motel, metido en ese agua caliente, se veía the stratosphere. me dije: qué gilipollas, he estado arriba y no he subido. estoy en las vegas y no sé si volveré alguna vez. mañana voy. por mis santos cojones voy y monto.

lunes, 19 de mayo de 2014

los paquetitos de jabón

I. hay una combinación infalible, que supera las expectativas sobre cualquier hotel de aeropuerto y cualquier hotel de carretera: un hotel de aeropuerto en la carretera. tienen ese olor a perfume de moqueta en el hall, y ese aroma a asesinatos en serie en los pasillos.

II. bueno, estaba ese grupito fumando un cigarro en un banco a la entrada del hotel. mirando al parking. y estaba ese tipo entrañable. este año se ha dejado la barba más poblada. hay más blanco que negro. y tiene esas gafas diminutas. el día que se lo presentaron dijo: "hola, yo soy f. y no doy tabaco ni fuego, así que no me lo pidas nunca." estaba en silencio, con los demás. habla muy poco f. y las gafas le sirven para radiografiarte o para pasar sin verte. según el día y el momento.
me acerqué y le dije: qué tal?
- bien
se quedó el aire fresquito de la noche parado. siguió:
 - las cosas siempre pueden ser peor, y hoy ha ido símplemente mal.

joder, me eché a reir. solté una carcajada. reímos todos.

III. una ventanilla en el avión es innegociable. #esoesasí. no sé qué me ven en la cara que les hace pensar que voy a cambiar una ventanilla por un pasillo.




viernes, 28 de marzo de 2014

Cuando yo tenía cinco años, me maté


Recordar que los zapatos se pegan a la planta de los pies y que es difícil sacarlos y que hay que tirar mucho es meter el brazo muy abajo en el pozo. Hay que hundir bastante la mano, atravesar el fango y toda esa materia viscosa hasta llegar ahí. Por eso el libro invita a leerlo de una pero es imposible. Está el fango y están los hachazos y la luz. No puedes pasar de capítulo sin parar antes a respirar. Y a veces respirar cuesta días. Hay miradas de ida y vuelta que atraviesan fácilmente cuarenta años en una frase. Por eso hay que parar. El libro se llama “Cuando yo tenía cinco años, me maté” y es exactamente como el chubasquero amarillo que lleva el niño de la portada. Es de Howard Buten. Es delicioso si no fuera porque duele.

viernes, 21 de marzo de 2014

qatar

desconozco su claves y sus objetivos. aquí sólo se ve una cosa. construyen rascacielos. pequeños rascacielos. edificios altos sin altura. como si no costase esfuerzo. sabemos que retiran los pasaportes a los trabajadores para que no puedan salir del país hasta que la empresa quiera. ese tipo de cosas. nos lo han contado en televisión. lo hemos visto en nuestros salones, con el hielo enfriando la bebida. y aquí están los rascacielos. hoy había una niña con un vestido rojo saltando a la comba en un parque. una niña alta, igual tenía 12 o 13 años. es viernes y es festivo. los hombres estaban alineados en la mezquita para el rezo. todos los comercios cerrados. el sol calentando implacable. alguna grúa se movía. hace calor de arena en el aire y el mar también parece falso. como y voy al circuito. dicen que los neumáticos son demsiado duros y no agarran. veremos. 

lunes, 10 de marzo de 2014

los cachorritos tiran, el aire se acaba

a más platillos volantes, más extraterrestres. robo. atraco. sumo. resto. las restan se multiplican y el resultado es que hay menos. mucho menos. casi nada. hay el aire que hay. ninguna bombona llena en el trastero. una línea cada vez más delgada. guerritas de los cachorrillos, con la madre atenta. los cachorrillos viniéndose arriba, tirando dentelladas. los billetes de avión en el mail. el evento que viene. y hay el aire que hay. una estupidez. el equilibrista debe concentrarse más que nunca. ni de sus pies se fía. bueno, de sus pies sí; era una exageración. habló con la prensa y no dijo nada. la katana se afila. suena beautiful war pero no sabemos qué dice la letra. resulta que es una canción de amor.

martes, 11 de febrero de 2014

como el perro que logra cruzar una calle con mucho tráfico

estaba leyendo cosas de motos y de repente apareció en tuiter esta cita de @lavozdelarra: como el perro que logra cruzar una calle con mucho tráfico: no todo ha sido cuestión de buena suerte. le pregunto y me dice que es de bukowski, de un poema llamado "repanchingarse" que está en su antología poética. voy al libraco lo más importante es saber atravesar el fuego y no lo encuentro, pero me doy cuenta de que ese título es casi el espejo de esos versos que no encuentro. en la tele está patinando sobre hielo una pareja en los jjoo de sochi y como siempre es mejor la introducción que hace paloma del río al ejercicio que lo que luego se ve. por lo menos que lo que yo soy capaz de ver. pero me cae muy bien paloma del río. una vez me dijo: yo, por menos de seis horas, no me pongo delante de un micro. cuentan ahora que bode miller no pudo luchar por la medalla en el descenso porque ve mal en condiciones que no sean de sol total. en la pantalla su novia o su mujer, no sé, resopla con las ray ban puestas. lo más imporante es saber atravesar el fuego. y escribir sin faltas de ortografía.