domingo, 11 de julio de 2021

el motor

I. pasadas las 11 y media estaba empezando a apretar el calor. escuché el zambullido de alguien en la piscina y eso rompió la banda sonora de chicharras que ponían el partido de dobles en el limbo. me pareció que era una estampa de verano incontestable. como en "némesis". entonces llegó ese saque desde la estratosfera. intenté fijar la vista en la bola y cuando quise poner la raqueta delante fallé. ace.

II. mañana iré a ver a mi padre. salvó bola de partido. no sé cómo está. hoy apenas pude decirle que mañana iría. está en planta y a mi me cumplen 12 días de la vacuna contra el covid. todos tenemos nuestra parte hecha, digamos. la visita de mañana no es una concesión del médico para que nos despidamos.

III. a mi padre le gustaban los motores. mi abuelo me contó que un día le dijo: no, yo no quiero trabajar con los aviones, yo quiero ir dentro. y comenzó a perseguir ese asiento, detrás del segundo piloto, frente al panel de relojes. para alargar la vida del motor no hat que forzarlo, hay que llevarlo suave. él nunca forzó el suyo.


viernes, 25 de junio de 2021

como no puedo verle, escribo

 un día me dijo que en la vida hay que anticipar. me lo dijo en el metro de madrid. antes de que llegue a la estación ya tienes que ir hacia la puerta, para que luego no haya problemas. para él las prisas eran problemas. mi madre me dijo que en la mesa donde tiene sus cosas había dejado bien a la vista una carpeta que ponía: papeles del cementerio. era tan sencillo como eso. la anticipación. 

también decía mucho lo de ser un tío cojonudo. hay que ser un tío cojonudo. hubo un tiempo en que tener el pelo largo descartaba cualquier posibilidad de serlo, pero ahora sí podemos definir qué convertía a alguien en un tío cojonudo: la honestidad. ser honesto te hace leal, ser honesto te convierte en alguien directo. tan sencillo como eso. las injusticias, los adelantamientos por la derecha, las pillerías, le podían dejar fuera de juego durante horas y días. a veces, épocas. el órden. las cosas en su sitio, la dedicación, el estudio, el esfuerzo. todo eso ayudaba a ser un tío cojonudo. por descontado él era un tío cojonudo. 

a mi padre se le acabó el trabajo de manera inopinada. ¿cómo era posible? el tío que miraba y vigilaba y comprobaba que todos los sistemas del avión funcionaban antes y durante el vuelo. el tipo que cantaba la operativa de despegue y aterrizaje, que pasaba las horas en comprobaciones y anotaciones. a mí eso me parecía tan trascendente que no veía la manera de que pudiesen prescindir de semejante puesto. el antecedente del "radio" no contaba. las comunicaciones pasó a llevarlas el segundo piloto en el comienzo de los años 80. supongo que fue entonces porque yo tendría 10 años y eso cuadra. pero igual fue antes. da igual. que pasaran de cuatro a tres tripulantes en la cabina no era trascendente aunque eso dejaba a mi padre y sus amigos como los terceros de tres. pero aún no se veía venir que un ordenador pudiera hacer esas tareas. llegó justo a la jubilación. le dije: qué vas a hacer? no recuerdo la respuesta exacta, claro, pero más o menos sería: estar tranquilo en casa. 

tranquilo. esa es otra palabra. tranquilo. cualquier alteración de la tranquilidad eran complicaciones y por tanto posibilidad de crisis. tranquilo era una mezcla de placidez absoluta con el no hacer gran cosa y una demanda sobreentendida que se enuncia de la siguiente manera: no me toquéis los cojones. aunque nunca se lo oí decir a mi padre. pero yo sabía que su felicidad dependía en gran parte de eso. en eso sí fui buen hijo. las putadas que le hice sobrepasaban el tocar los cojones. eran putadas para dejar de hablarme. en nuestro universo nunca hablamos. eso lo sabe él y lo sé yo. él no hablaba porque no se atrevía, o no podía... y yo no hablaba porque sabía que eso se acercaba mucho a tocarle los cojones. habríamos necesitado una terapia de pareja mi padre y yo. pero esto se me está ocurriendo ahora. y habría roto su tranquilidad. ya escribí que mi padre tenía dentro un río abierto hasta 1970.


miércoles, 23 de junio de 2021

Mi padre

 Mi padre se está muriendo y no sé quién es mi padre. Me sé yo como hijo pero no a él como padre. Padre es ser mucho, sobre todo si has tenido cuatro hijos, si la vida te ha golpeado duro y si de una roca se hizo un muro. Cómo saber quién es tu padre? La última vez hablamos de mis hijos, de mi trabajo y de que no se estaba perdiendo nada en esta Eurocopa. Hablamos del nivel de oxígeno en sangre, del cáncer, y de que no hablara más porque se fatigaba. Hablamos de las enfermeras. Las enfermeras entraban y hablaban, le llamaban "cariño", le recordaban de dónde eran, cómo se llamaban. Mi padre, la última vez, miraba hacia adelante y sonreía. Estaba contento. Decía: cuando salga de aquí a ver si me llevan ya a lo de la sangre... porque no me han dicho nada, no sé... y ponía cara de a mí nunca me ha pasado esto. Yo es que nunca he estado aquí. Le seguí: no, para ser la primera vez has entrado por todo lo alto, te han puesto todos los cables y todas las máquinas, papá! Las tienes todas, R! dijo la enfermera. Mi padre rió y le bajó el oxígeno. 

Y cómo era antes de todo esto? La última vez antes de esto mi padre estaba blandito, suave, tierno. Saludaba con ternura, pero no era raro que en la comida, o en la cena, ante una frase le saliera la rabia. La rabia de 1970. Esa rabia fue un río siempre dentro de mi padre y creo que nadie supo reconducirlo, ni vaciarlo, ni taparlo. O tal vez ese fuera el problema: intentar tapar el río de sangre. Aquí vengo yo ahora. Yo soy parte de ese río y por decirlo rápido no creo haber sido un buen hijo. Y eso le salía a mi padre últimamente. O siempre. Siempre podía haber un coletazo de ira. Un hostión verbal. Mi padre era un tío tan sencillo que nunca discutía. Era sí o no. 

Mañana voy a verle. Está sedado. Y he decidido que no me voy a despedir. Igual que la última vez, despierto, jodido, reventado por dentro, hablamos como si nada, creo que mañana le voy a dejar conmigo. Tal vez lo merezcamos los dos.


lunes, 1 de marzo de 2021

¿esto pasó antes?

los hijos como agarradera. los hijos como si tuviesen la clave del futuro. no sé si pasó antes en la historia. que los padres miremos a los chavales con el ánimo de encontrar respuestas. tal vez sea otra anilla de la tuerca en la que nos enroscamos. puesto que los cimientos están puestos en el consumo ya vemos a nuestros hijos como el tendero al cliente. qué te gusta que lo hago. qué vas a necesitar que me pongo a ello. dime algo! dime qué hago! eso el padre al hijo. eso dónde nos lleva. la reinvención es complicada. 


jueves, 17 de septiembre de 2020

soy siglo XX

I. a la lluvia de verano le sienta bien el ron, igual que el frío del invierno es whisky. estoy escuchando a los stones. yo antes decía los rolling, pero leí a pv que eso era una paletada y que se decía los stones. pues ya está.

II. estoy leyendo salvar el fuego, de guillermo arriaga; con la sensación de saber lo que va a pasar. pero el cabrón te atrapa. es gelatinoso; y caes.

III. linkedin es un lío de cojones. soy siglo XX.

martes, 15 de septiembre de 2020

dar la vuelta a la cámara

trabajaba con su padre, pero lo mataron. se fue del país, andando, con la familia. vive desde hace dos años en un campo de refugiados esperando papeles. ha convertido una caseta de obra en un hogar. su madre consiguió los papeles, se fue, salió; ahora vive en la calle. en ese mismo campo de refugiados hay un chaval que cuida de su padre: no tiene piernas, se las cortaron delante de él. en una caseta un tipo hace pan y revende productos de primera necesidad que consigue comprar en un supermercado a tres km del campo. unos congoleños saludan con unos gritos que se vuelve rítmicos y acaban siendo la base de un baile improvisado. "no tienen nada pero están bailando". 

este puñado de historias han surgido en no más de 10 minutos de paseo por ese campo de refugiados. suelo europeo. sé los países de la gente que ha hablado pero da igual. a veces el nombre de un país es una coartada para la respuesta. un campo de refugiados con gente viviendo allí durante años es una vergüenza y punto. 

me lo ha contado en un directo de instagram santiago sánchez cogedor. quedamos en hablar hoy porque se cumple un año desde que saliese de alcalá de henares en bicicleta para ver un partido de fútbol en arabia saudí. es evidente que eso era una excusa que sólo él sabe por qué y de dónde viene. el caso es que en cuatro meses llegó. por el camino intercambiaba trabajos voluntarios por comida o alojamiento. ha limpiado siempre la zona donde acampaba, una playa o la caseta de control ferroviario; ha ayudado en albergues; ha conocido a mucha gente y como las despedidas cada vez se hacían más difíciles plantaba un árbol allá donde le habían tratado bien. 

cuando decidió volver el mundo se cerró por la pandemia del covid19. hizo un paso rápido de turquía a grecia para estar en suelo europeo y finalmente ha dado con sus huesos y su bicicleta en un campo de refugiados, donde ayuda con clases de español, organiza partidos de fútbol; le ha acogido una familia en su container. - ¿cómo te has ganado aquí el respeto de la gente? - respetando.- y eso ¿cómo se hace? - me siento aquí, con radja, y le pregunto, me intereso por lo que le pasa. 

no sé si habrá muchas historias como esta. evidentemente hay mucha gente ayudando por el mundo, pero santi no pertenece a ninguna organización, ni su meta era llegar hasta donde está hoy, ni lo hace con el propósito de contar y difundir este tipo de situciones. sin embargo hoy le ha dado la vuelta a la cámara de su móvil y nos ha metido en diez minutos de vida secuestrada, parada, agolpada, incomprensible, en un anillo hermético. miradlo si os apetece en mi cuenta de instagram. porque lo ha hecho con una sonrisa en la cara. como siempre.

domingo, 6 de septiembre de 2020

long jump

 I. las chicas me estaban diciendo que su padre había sido campeón de españa de salto de longitud. y sub campeón de europa. les dije: vamos a buscarlo en youtube. long jump, remató una de ellas. y se me quedó mirando retadora.

II. he leído el libro de craig hodges sobre cómo la nba le expulsó, le cortó, no le quiso. a cuenta de sus ideas políticas y su insistencia en denunciar el racismo cada vez que podía. fue campeón con los bulls de jordan y phil jackson. me ha dejado marcado la cantidad de méritos que uno debe hacer para ser un "simple" jugador de equipo. lo costoso que es. y luego la crueldad del entorno, el sistema, una gran losa de piedra que te aplasta y deja todo en silencio mientras continúa el ruido de la fiesta. tiro de larga distancia, se llama.

III. vamos bajando. la carretera está razonablemente asfaltada. pero no hay quitamiedos. y el color delata humedad bajo las ruedas. qué nos pedimos? prudencia? precisión en la trazada? riesgo? mandar todo a tomar por culo? bajar a saco? el qué? long jump.